Los ñus tienen un aspecto desgarbado que recuerda a un extraño cruce entre vaquilla y antílope, con crines largas y desgreñadas y cola empenachada de caballo. Poseen largas barbas que cuelgan a lo largo de todo el cuello desde el mentón hasta el pecho, y patas muy largas de pezuñas afiladas. A pesar de su apariencia, son uno de los herbívoros que mejor prospera en África y forman los rebaños más numerosos de la Tierra. En el Parque Nacional de Serengueti, en Tanzania, más de un millón de estos ejemplares migran con los cambios de estaciones en busca de hierba fresca. Su evidente parecido con el ganado vacuno le da su nombre holandés de "wildebeest", que podría traducirse por "Ganado salvaje", mientras que el nombre español de "Ñu" es onomatopéyico, al reproducir el sonido de los mugidos del animal.
Las hembras alumbran al principio de la estación de las lluvias y las crías pueden correr a los pocos minutos de nacer; durante su juventud, los ñus son incluso más rápidos en la carrera que sus adultos, pudiendo alcanzar los 80km/h y los más viejos alcanzan los 60km/h.
Los ñus son antílopes sociales que se reúnen en grupos familiares de hembras con sus crías y jóvenes, mientras que los machos adultos se reúnen en grupos aparte. No obstante, esos pequeños grupos tienden a asociarse entre sí y con los de otras especies de ungulados de la sabana, como cebras y gacelas de Thomson, de forma que se producen grandes aglomeraciones de individuos. En contra de lo que pueda parecer, no se produce rivalidad por la comida entre las diferentes especies, ya que las cebras prefieren las hierbas altas y fibrosas, las gacelas prefieren las cortas y secas, y los ñus las que se encuentran en un término medio. Los ñus además, se aprovechan de la vista de las gacelas y el olfato de las cebras para descubrir a los predadores.
Durante la época de celo, que coincide con la época de las grandes migraciones, los machos adultos mantienen parcelas de terreno en donde intentan mantener a un grupo de hembras con las que aparearse. Esto les obliga a estar en constante movimiento para poder reunirlas y agruparlas, y al mismo tiempo defenderlas de otros machos que buscan un harem del que apropiarse. El constante trasiego de individuos ayuda a evitar la consanguinidad y a seleccionar a los ejemplares más fuertes y resistentes para la reproducción.
Los ñus son presa de muchos carnívoros tales como licaones, guepardos, leopardos, leones, cocodrilos, etc. Estos últimos suelen ser los depredadores más comunes de los adultos. Sus crías son presa, por lo general, de chacales, servales y guepardos. Tanto machos como hembras están armados con peligrosos cuernos ganchudos, pero no suelen emplearlos para defenderse, prefiriendo la huida a la carrera para escapar de sus cazadores.
2010年12月8日星期三
El narval
Los narvales presentan un patrón moteado de color gris que les cubre toda la longitud del dorso y los flancos, con el vientre de color blanco; este moteado se acentúa con la edad y los machos más viejos pueden tener solamente una gran mancha angosta que le cubre únicamente la línea central de la espalda, con el resto del cuerpo blanco. Los recién nacidos son de color gris o marrón y desarrollan el patrón moteado hasta los dos años de edad.[9] El margen posterior de la aleta caudal es marcadamente convexo y la aleta dorsal esta sustituida por una cresta alargada y pequeña de unos 5 cm de alto por 60 a 90 cm de longitud. En promedio los machos miden 4,5 m y pesan 1600 kg, mientras las hembras miden 4 m y pesan 1.000 kg, existiendo un dimorfismo sexual moderado.[10] Las aletas pectorales miden de 30 a 40 cm y la aleta caudal mide entre 1 y 1,2 m de envergadura. La proporción de grasa con respecto al peso corporal total es de una tercera parte.[11]
Se estima que estos cetáceos pueden vivir más de cincuenta o sesenta años en estado salvaje; sin embargo, parece que pueden alcanzar edades extremas. Estimaciones basadas en la racemización de ácido l-aspártico a ácido d-aspártico en el núcleo del cristalino arrojó una edad estimada de 115 años en una hembra.[9] Los intentos para mantenerlos vivos en cautiverio han sido infructuosos, logrando sobrevivir solamente entre uno y cuatro meses.
Los narvales se alimentan principalmente después de la migración al norte durante el invierno y lo hacen muy poco durante el verano, cuando las aguas se hallan desprovistas de hielo.[22] Esta afirmación se basa en el hallazgo de individuos del oriente de Canadá y oeste de Groenlandia con el estómago vacío o sin evidencia reciente de comida durante el verano, contrastando con la presencia de restos considerables de alimento sin digerir, desde finales del otoño y durante el invierno. En estas mismas poblaciones, durante el verano la dieta principal está formada por bacalao ártico (Arctogadus glacialis), bacalao polar (Boreogadus saida), y calamares del género Gonatus. En otoño, la especie Gonatus fabricii, parece constituir la única fuente de alimento. A finales del otoño e invierno, el alimento principal está constituido por fletan negro (Reinhardtius hippoglossoides) y G. fabricii, encontrándose las dos especies en el 51 y 73% respectivamente de los individuos estudiados. Los fletanes negros hallados tenían en promedio 39 cm y 556 g y G. fabricii un promedio de 23 g con 8,5 cm de longitud. La baja diversidad de presas indica que los narvales tienen una dieta muy restringida a lo largo de todas las estaciones.[23] Aparte de las presas mencionadas también se han encontrado camarones de las especies Pasiphaea tarda y Hymenodora glacialis.
En todas las áreas de distribución, esta especie prefiere las aguas profundas en mar abierto.[22] Las poblaciones de Canadá y Groenlandia occidental tienen como sitio invernal, la capa de hielo del estrecho de Davis y la bahía de Baffin. Los sitios invernales son los hábitats más importantes de los narvales, pues constituyen las ubicaciones donde se alimentan de animales del fondo marino en mayor cantidad, principalmente entre los meses de noviembre a marzo, contrastando con el bajo consumo alimenticio durante los meses de verano.
Se estima que estos cetáceos pueden vivir más de cincuenta o sesenta años en estado salvaje; sin embargo, parece que pueden alcanzar edades extremas. Estimaciones basadas en la racemización de ácido l-aspártico a ácido d-aspártico en el núcleo del cristalino arrojó una edad estimada de 115 años en una hembra.[9] Los intentos para mantenerlos vivos en cautiverio han sido infructuosos, logrando sobrevivir solamente entre uno y cuatro meses.
Los narvales se alimentan principalmente después de la migración al norte durante el invierno y lo hacen muy poco durante el verano, cuando las aguas se hallan desprovistas de hielo.[22] Esta afirmación se basa en el hallazgo de individuos del oriente de Canadá y oeste de Groenlandia con el estómago vacío o sin evidencia reciente de comida durante el verano, contrastando con la presencia de restos considerables de alimento sin digerir, desde finales del otoño y durante el invierno. En estas mismas poblaciones, durante el verano la dieta principal está formada por bacalao ártico (Arctogadus glacialis), bacalao polar (Boreogadus saida), y calamares del género Gonatus. En otoño, la especie Gonatus fabricii, parece constituir la única fuente de alimento. A finales del otoño e invierno, el alimento principal está constituido por fletan negro (Reinhardtius hippoglossoides) y G. fabricii, encontrándose las dos especies en el 51 y 73% respectivamente de los individuos estudiados. Los fletanes negros hallados tenían en promedio 39 cm y 556 g y G. fabricii un promedio de 23 g con 8,5 cm de longitud. La baja diversidad de presas indica que los narvales tienen una dieta muy restringida a lo largo de todas las estaciones.[23] Aparte de las presas mencionadas también se han encontrado camarones de las especies Pasiphaea tarda y Hymenodora glacialis.
En todas las áreas de distribución, esta especie prefiere las aguas profundas en mar abierto.[22] Las poblaciones de Canadá y Groenlandia occidental tienen como sitio invernal, la capa de hielo del estrecho de Davis y la bahía de Baffin. Los sitios invernales son los hábitats más importantes de los narvales, pues constituyen las ubicaciones donde se alimentan de animales del fondo marino en mayor cantidad, principalmente entre los meses de noviembre a marzo, contrastando con el bajo consumo alimenticio durante los meses de verano.
La Morsa
En cuanto al tamaño, es diferente según las subespecies. Las morsas del Pacífico son ligeramente mayores: los machos pesan entre 800 y 1.700 kg y tienen una longitud de entre 2,7 y 3,6 m, en tanto que las hembras pesan entre 400 y 1.250 kg y miden entre 2,3 y 3,1 m. Entre los pinnípedos, sólo algunos elefantes marinos alcanzan un tamaño mayor.
Tienen una piel muy gruesa, de entre 2 y 4 cm de espesor. La piel de los machos presenta a menudo grandes nódulos, que no aparecen en las hembras. Dado que aparecen en la época de la pubertad, parece ser que se trata de una característica sexual secundaria. El pelo recubre todo el cuerpo, a excepción de las aletas. Los machos mudan el pelo anualmente, entre junio y agosto, en tanto que las hembras pueden tardar aún más tiempo en mudarlo. El pelaje de la morsa cambia de color con la temperatura: en el agua tienen un color gris pálido, casi blanco, en agua fría, pero adquieren una tonalidad rosada en aguas templadas, debido a la dilatación de los vasos sanguíneos de la piel y el incremento de la circulación.
Tanto los machos como las hembras poseen dos grandes colmillos que pueden alcanzar un metro de longitud y que constituyen su rasgo más distintivo. Sus extremidades son aletas, que carecen de pelo y están provistas de una piel gruesa y rugosa, que les facilita la movilidad en tierra.
Se han encontrado fósiles de odobénidos, similares a las morsas actuales, que datan del Mioceno medio, hace unos 14 millones de años.
Para los inuit, la morsa ha tenido desde antiguo un importante significado religioso. Además, ha tenido un papel decisivo en todos los ámbitos de la vida de este pueblo, ya que de ella obtenían carne y aceite, y sus colmillos, tanto como el resto de sus huesos, les proporcionaron un inapreciable material de construcción en un clima en el que los árboles son muy escasos; los estómagos de morsa con moluscos Cardium son todavía hoy considerados una exquisitez. La caza de la morsa llevada a cabo por los inuit, sin embargo, era de mera subsistencia y no supuso ningún peligro para la especie. Todavía hoy se permite a los inuit cuotas regulares de caza de subsistencia en Canadá, Rusia y Groenlandia.
Colonia de morsas.Cuando los europeos llegaron a los mares árticos, la morsa se vio por primera vez en trance de desaparecer como especie. Fue objeto de caza intensiva, sobre todo a causa del marfil de sus defensas, cuya calidad sólo es inferior a la del que se obtiene de los elefantes. Las morsas habitaban por la costa este de Norteamérica, hasta Cabo Cod, y en el Golfo de San Lorenzo. En esta zona, en los siglos XVI y XVII se mataron anualmente varios miles de morsas. En el siglo XIX no quedaba ni un solo ejemplar al sur de Labrador. En busca de colonias de morsas todavía no descubiertas, los cazadores fueron internándose en regiones más y más remotas. Puede dar una idea de las proporciones de las matanzas el hecho de que sólo entre 1925 y 1931 fueran cazadas en Baffinland, isla del Ártico canadiense, alredededor de 175.000 morsas. La morsa del Atlántico estuvo por este motivo al borde de la extinción, y, por causas que se desconocen, sus poblaciones siguen sin recuperarse: sólo subsisten hoy 15.000 morsas del Atlántico, una fracción mínima de la población original.
La morsa del Pacífico fue sometida a masacres parecidas, aunque su caza se inició en fecha posterior. Sin embargo, sus poblaciones se han recuperado significativamente gracias a las medidas proteccionistas introducidas por Estados Unidos y Rusia, y hoy cuenta de nuevo con unos 200.000 ejemplares. Por ese motivo, la especie en su conjunto no se encuentra en peligro de extinción.
También la contaminación afecta a las morsas, que son especialmente sensibles a los vertidos de petróleo, ya que los hidrocarburos se depositan en los fondos marinos, lugar en que las morsas encuentran su alimento, reduciendo así el número de sus presas.
Tienen una piel muy gruesa, de entre 2 y 4 cm de espesor. La piel de los machos presenta a menudo grandes nódulos, que no aparecen en las hembras. Dado que aparecen en la época de la pubertad, parece ser que se trata de una característica sexual secundaria. El pelo recubre todo el cuerpo, a excepción de las aletas. Los machos mudan el pelo anualmente, entre junio y agosto, en tanto que las hembras pueden tardar aún más tiempo en mudarlo. El pelaje de la morsa cambia de color con la temperatura: en el agua tienen un color gris pálido, casi blanco, en agua fría, pero adquieren una tonalidad rosada en aguas templadas, debido a la dilatación de los vasos sanguíneos de la piel y el incremento de la circulación.
Tanto los machos como las hembras poseen dos grandes colmillos que pueden alcanzar un metro de longitud y que constituyen su rasgo más distintivo. Sus extremidades son aletas, que carecen de pelo y están provistas de una piel gruesa y rugosa, que les facilita la movilidad en tierra.
Se han encontrado fósiles de odobénidos, similares a las morsas actuales, que datan del Mioceno medio, hace unos 14 millones de años.
Para los inuit, la morsa ha tenido desde antiguo un importante significado religioso. Además, ha tenido un papel decisivo en todos los ámbitos de la vida de este pueblo, ya que de ella obtenían carne y aceite, y sus colmillos, tanto como el resto de sus huesos, les proporcionaron un inapreciable material de construcción en un clima en el que los árboles son muy escasos; los estómagos de morsa con moluscos Cardium son todavía hoy considerados una exquisitez. La caza de la morsa llevada a cabo por los inuit, sin embargo, era de mera subsistencia y no supuso ningún peligro para la especie. Todavía hoy se permite a los inuit cuotas regulares de caza de subsistencia en Canadá, Rusia y Groenlandia.
Colonia de morsas.Cuando los europeos llegaron a los mares árticos, la morsa se vio por primera vez en trance de desaparecer como especie. Fue objeto de caza intensiva, sobre todo a causa del marfil de sus defensas, cuya calidad sólo es inferior a la del que se obtiene de los elefantes. Las morsas habitaban por la costa este de Norteamérica, hasta Cabo Cod, y en el Golfo de San Lorenzo. En esta zona, en los siglos XVI y XVII se mataron anualmente varios miles de morsas. En el siglo XIX no quedaba ni un solo ejemplar al sur de Labrador. En busca de colonias de morsas todavía no descubiertas, los cazadores fueron internándose en regiones más y más remotas. Puede dar una idea de las proporciones de las matanzas el hecho de que sólo entre 1925 y 1931 fueran cazadas en Baffinland, isla del Ártico canadiense, alredededor de 175.000 morsas. La morsa del Atlántico estuvo por este motivo al borde de la extinción, y, por causas que se desconocen, sus poblaciones siguen sin recuperarse: sólo subsisten hoy 15.000 morsas del Atlántico, una fracción mínima de la población original.
La morsa del Pacífico fue sometida a masacres parecidas, aunque su caza se inició en fecha posterior. Sin embargo, sus poblaciones se han recuperado significativamente gracias a las medidas proteccionistas introducidas por Estados Unidos y Rusia, y hoy cuenta de nuevo con unos 200.000 ejemplares. Por ese motivo, la especie en su conjunto no se encuentra en peligro de extinción.
También la contaminación afecta a las morsas, que son especialmente sensibles a los vertidos de petróleo, ya que los hidrocarburos se depositan en los fondos marinos, lugar en que las morsas encuentran su alimento, reduciendo así el número de sus presas.
El Rebeco
La longitud del cuerpo en los ejemplares adultos oscila entre los 110 y los 130 centímetros, a los que hay que añadir los 3 ó 4 centímetros aportados por la corta cola. La altura en la cruz es de 70-80 centímetros y el peso varía entre 20 y 30 kilos. Los machos son mayores que las hembras, con los colores más oscuros y marcados y la cornamenta de mayor longitud. Ésta nace hacia arriba y se curva fuertemente hacia atrás como un par de ganchos, teniendo una longitud mucho menor que la de otros caprinos de su entorno, como el íbice y la cabra montés. Las pezuñas son finas y altamente versátiles, capaces de hacer subir a su dueño por las rocas y el hielo sin problemas. Esto se debe al peculiar diseño de las almohadillas que ocupan la parte central de sus pezuñas.
Rebeco del Pirineo francés, con coloración de verano.El color del pelaje varía según la época del año. En verano es pardo-rojizo, con el vientre, garganta, morro y glúteos de color blanquecino, estando la transición entre un color y otro poco marcada. Se observa una banda de pelaje negro desde la boca a los ojos. También es negro el dorso de la cola. En invierno, por el contrario, el pelo es mucho más denso y oscuro. El dorso,las patas y la parte posterior del cuello se vuelve pardo oscuro o grisáceo. El negro, además de en la cola y cara (donde aumenta en extensión y sus bordes están más remarcados), se observa también formando una banda muy marcada desde la parte posterior de las orejas a la base del cuello, por la parte de delante. Estas bandas negras se continúan en la parte alta de las patas anteriores y posteriores y en los costados del cuerpo. El rostro, parte delantera del cuello, pies, vientre y glúteos son blancos.
Los rebecos son animales sociales que se mueven en pequeños grupos a la búsqueda de pastos de montaña. Estos grupos están formados sólo por machos (que también pueden ser solitarios) o sólo por hembras y sus crías, los cuales sólo se reúnen durante la época de celo. Son de costumbres diurnas, aunque a medio día suele decrecer su actividad, que es mayor durante la mañana y a últimas horas de la tarde. La vista, olfato y oído son excelentes. Esto les ayuda a identificar rápidamente a sus depredadores, como osos, lobos, linces y hombres. Otros peligros que acechan a los rebecos son los aludes, hasta el punto de que no es raro encontrar rebaños enteros muertos por su causa en la época de deshielo. No obstante, esta especie no sólo no se considera amenazada sino que su caza está permitida.
La esperanza de vida de estos animales es de unos 20 años.
Los rebecos españoles entran en celo entre octubre y noviembre, mientras que los centroeuropeos lo hacen en noviembre y las primeras semanas de diciembre. Durante ese tiempo, los grupos de machos siguen a los de hembras y se unen a ellos, formándose entonces fuertes enfrentamientos entre los machos, que luchan cabeza contra cabeza por el derecho a reproducirse.
La gestación dura alrededor de 20 semanas, al término de las cuales nace una sola cría. Ésta alcanza la madurez sexual entre los 2 y los 4 años, madurando antes las hembras que los machos.Se han citado casos de híbridos entre rebecos y cabras, siempre estériles, pero la existencia de estos mismos híbridos no ha podido ser probada nunca de forma fehaciente.
Rebeco del Pirineo francés, con coloración de verano.El color del pelaje varía según la época del año. En verano es pardo-rojizo, con el vientre, garganta, morro y glúteos de color blanquecino, estando la transición entre un color y otro poco marcada. Se observa una banda de pelaje negro desde la boca a los ojos. También es negro el dorso de la cola. En invierno, por el contrario, el pelo es mucho más denso y oscuro. El dorso,las patas y la parte posterior del cuello se vuelve pardo oscuro o grisáceo. El negro, además de en la cola y cara (donde aumenta en extensión y sus bordes están más remarcados), se observa también formando una banda muy marcada desde la parte posterior de las orejas a la base del cuello, por la parte de delante. Estas bandas negras se continúan en la parte alta de las patas anteriores y posteriores y en los costados del cuerpo. El rostro, parte delantera del cuello, pies, vientre y glúteos son blancos.
Los rebecos son animales sociales que se mueven en pequeños grupos a la búsqueda de pastos de montaña. Estos grupos están formados sólo por machos (que también pueden ser solitarios) o sólo por hembras y sus crías, los cuales sólo se reúnen durante la época de celo. Son de costumbres diurnas, aunque a medio día suele decrecer su actividad, que es mayor durante la mañana y a últimas horas de la tarde. La vista, olfato y oído son excelentes. Esto les ayuda a identificar rápidamente a sus depredadores, como osos, lobos, linces y hombres. Otros peligros que acechan a los rebecos son los aludes, hasta el punto de que no es raro encontrar rebaños enteros muertos por su causa en la época de deshielo. No obstante, esta especie no sólo no se considera amenazada sino que su caza está permitida.
La esperanza de vida de estos animales es de unos 20 años.
Los rebecos españoles entran en celo entre octubre y noviembre, mientras que los centroeuropeos lo hacen en noviembre y las primeras semanas de diciembre. Durante ese tiempo, los grupos de machos siguen a los de hembras y se unen a ellos, formándose entonces fuertes enfrentamientos entre los machos, que luchan cabeza contra cabeza por el derecho a reproducirse.
La gestación dura alrededor de 20 semanas, al término de las cuales nace una sola cría. Ésta alcanza la madurez sexual entre los 2 y los 4 años, madurando antes las hembras que los machos.Se han citado casos de híbridos entre rebecos y cabras, siempre estériles, pero la existencia de estos mismos híbridos no ha podido ser probada nunca de forma fehaciente.
El Águila Real
Al igual que en la mayoría de las aves de presa, las hembras son mayores que los machos, pudiendo llegar al metro de longitud desde el pico a la cola y los 2,3 metros de envergadura alar, y un peso de entre 4 y 6,5 Kg., mientras que el macho, de un tamaño menor, alcanza entre 1,8 y 2 metros de envergadura alar y un peso de entre 2,9 y 4,5 Kg.
El plumaje es castaño oscuro, tornándose dorado en cabeza y cuello y blanco en los hombros y el extremo de la cola. En los individuos jóvenes, el blanco abunda más en la cola que el pardo, relación que se invierte con la edad. Esta especie se incluye dentro de las llamadas águilas calzadas, ya que las patas están cubiertas de plumaje en lugar de tener una cubierta escamosa como en el resto.
El águila real puede en picada volar a una velocidad de hasta 240 km/h, siendo superada por muy pocas aves, entre ellas el halcón peregrino (Falco peregrinus), que puede llegar a 300 km/h.
El águila real caza desde el aire, y para conseguirlo está equipada con las armas típicas de su familia: fuertes patas terminadas en garras bien desarrolladas, pico ganchudo, gran fuerza y velocidad y una potente vista capaz de localizar la presa a cientos de metros de distancia. Las presas a las que puede dar muerte son de todos los tamaños y formas: ratones, conejos, liebres, marmotas, zorros, gatos monteses, serpientes, e incluso crías e individuos viejos o enfermos de cabras salvajes, ciervos, jabalíes y rebecos y aves voladoras y terrestres. También se les ha visto atacar a lobos. En los Alpes incluso circulan historias sobre antiguos ataques de águilas excepcionalmente grandes contra niños.
Las águilas reales son monógamas (se suelen emparejar de por vida). Construyen varios nidos en su territorio, que alternan cada año, de estructura muy sencilla. La base de los nidos se construye con tres gruesas ramas sobre las que se acondiciona el nido, propiamente dicho, de palos y ramas menos gruesas. Según las zonas, anidan en árboles altos o bien en rocas escarpadas y acantilados. Cada nueva temporada de cría se le añaden nuevos pisos de ramas al nido, por lo que no es raro que alcance el metro y medio de altura y dos de diámetro tras varios años de uso.
La época de reproducción varía de una zona a otra entre enero y marzo, y puede desarrollarse en la misma zona donde habitan las águilas durante el resto del año o en otra a la que la pareja emigra expresamente para reproducirse. Tras el apareamiento la hembra pone uno o dos huevos que incuba durante 45 días hasta que salen los polluelos recubiertos por completo de plumón blanco. En los casos en que hay dos pollos en el nido, sólo uno, el que rompe el huevo primero, llega a realizar su primer vuelo hacia los 50 días de vida. El hermano más joven y débil muere antes, desatendido por sus padres o directamente expulsado por el más fuerte.
Los jóvenes son alimentados por sus padres en el nido hasta que se independizan. Pueden recibir el mismo alimento que ingieren los adultos, aunque con frecuencia los padres cazan más aves para sus hijos que mamíferos. Esto se debe probablemente a que los pájaros son digeridos mejor por los pequeños.
El plumaje es castaño oscuro, tornándose dorado en cabeza y cuello y blanco en los hombros y el extremo de la cola. En los individuos jóvenes, el blanco abunda más en la cola que el pardo, relación que se invierte con la edad. Esta especie se incluye dentro de las llamadas águilas calzadas, ya que las patas están cubiertas de plumaje en lugar de tener una cubierta escamosa como en el resto.
El águila real puede en picada volar a una velocidad de hasta 240 km/h, siendo superada por muy pocas aves, entre ellas el halcón peregrino (Falco peregrinus), que puede llegar a 300 km/h.
El águila real caza desde el aire, y para conseguirlo está equipada con las armas típicas de su familia: fuertes patas terminadas en garras bien desarrolladas, pico ganchudo, gran fuerza y velocidad y una potente vista capaz de localizar la presa a cientos de metros de distancia. Las presas a las que puede dar muerte son de todos los tamaños y formas: ratones, conejos, liebres, marmotas, zorros, gatos monteses, serpientes, e incluso crías e individuos viejos o enfermos de cabras salvajes, ciervos, jabalíes y rebecos y aves voladoras y terrestres. También se les ha visto atacar a lobos. En los Alpes incluso circulan historias sobre antiguos ataques de águilas excepcionalmente grandes contra niños.
Las águilas reales son monógamas (se suelen emparejar de por vida). Construyen varios nidos en su territorio, que alternan cada año, de estructura muy sencilla. La base de los nidos se construye con tres gruesas ramas sobre las que se acondiciona el nido, propiamente dicho, de palos y ramas menos gruesas. Según las zonas, anidan en árboles altos o bien en rocas escarpadas y acantilados. Cada nueva temporada de cría se le añaden nuevos pisos de ramas al nido, por lo que no es raro que alcance el metro y medio de altura y dos de diámetro tras varios años de uso.
La época de reproducción varía de una zona a otra entre enero y marzo, y puede desarrollarse en la misma zona donde habitan las águilas durante el resto del año o en otra a la que la pareja emigra expresamente para reproducirse. Tras el apareamiento la hembra pone uno o dos huevos que incuba durante 45 días hasta que salen los polluelos recubiertos por completo de plumón blanco. En los casos en que hay dos pollos en el nido, sólo uno, el que rompe el huevo primero, llega a realizar su primer vuelo hacia los 50 días de vida. El hermano más joven y débil muere antes, desatendido por sus padres o directamente expulsado por el más fuerte.
Los jóvenes son alimentados por sus padres en el nido hasta que se independizan. Pueden recibir el mismo alimento que ingieren los adultos, aunque con frecuencia los padres cazan más aves para sus hijos que mamíferos. Esto se debe probablemente a que los pájaros son digeridos mejor por los pequeños.
El cocodrilo
Su piel es escamosa, dura y seca. Llegan a vivir unos 100-150 años.[cita requerida].Son reptiles que viven en las áreas tropicales de África, Asia, América y Australia. Son excelentes nadadores. Tienden a vivir en ríos de corriente lenta y se alimentan de una amplia variedad de animales, preferentemente vivos.
Una especie, el cocodrilo marino (Crocodylus porosus) que es el mayor de los cocodrilos de la actualidad (el más grande del que se tiene noticia es de 8,5 metros de longitud y 1.700 kilos de peso, y fue capturado en Queensland (Australia) en el año 1957),[2] [3] [4] vive tanto en agua dulce como en estuarios salados y se adentra con frecuencia en el mar, lo que le ha permitido colonizar muchas islas de Australia y todas las costas desde la India hasta Australia, e incluso, en muchas ocasiones llega a cruzar el Océano Índico y llega hasta África Oriental, desde Somalia hasta Madagascar y Sudáfrica . El cocodrilo marino no es el único en adentrarse en el mar, aunque sí el que lo hace con más frecuencia. Así, el cocodrilo del Nilo (Crocodylus nyloticus) ha cruzado el mar para colonizar varias islas del Océano Índico (entre ellas Madagascar); y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) ha llegado a nado hasta la mayoría de las islas del Caribe, e incluso a la punta sur de Florida.
Los cocodrilos jóvenes se alimentan de cangrejos, insectos y ranas. Los más grandes cazan peces, se alimentan de animales muertos o permanecen en espera durante horas, listos para engullir presas como mamíferos y aves acuáticas. Aferran a la presa con mandíbulas poderosas y dientes filosos, arrastrándola debajo del agua hasta ahogarla. Los cocodrilos no pueden masticar, de modo que cortan a la presa, sacudiéndola y despedazándola con sus dientes. Nuevos dientes crecen para reemplazar los que se rompen o se pierden. Su mordedura es la más poderosa de todo el Reino Animal, de unos 1.800 kilos de fuerza.[cita requerida]
Los cocodrilos llevan vidas bastante inactivas, ya que yacen inmóviles la mayor parte del día. Por la mañana los ríos se calientan lentamente y los cocodrilos a menudo buscan el calor del sol en la orilla del río. Por la noche el agua se enfría lentamente, de modo que los cocodrilos pasan estas horas dentro del río para mantenerse en calor. Abrir ampliamente sus bocas los ayuda a calentarse por las mañanas o refrescarse al mediodía: en la boca los vasos sanguíneos están cerca de la superficie de la piel, permitiendo que el calor pase rápidamente hacia o desde la sangre al ambiente.
Crocodylus acutus de Inglaterra.Los cocodrilos tienen cuerpos pesados y metabolismos generalmente lentos, aunque pueden controlar la velocidad de su digestión según la abundancia de presas y de la temperatura ambiente; así, con una temperatura óptima (40-50 ºC) pueden hacer una digestión rápida si abundan las presas o lenta si éstas escasean (estos últimos datos fueron probados científicamnete hace muy poco). Están bien adaptados a la vida acuática y solo de vez en cuando salen de ella, como el gavial del Ganges (Gavialis gangeticus). Sobre la tierra, los cocodrilos se deslizan arrastrando su estómago y empujándose con los pies. Para recorrer distancias grandes, adoptan un "paso alto", levantando el cuerpo del suelo y arrastrando la cola. Los cocodrilos, además, pueden "galopar" a velocidades de hasta 60 km/h.
Las fosas nasales de un cocodrílido y sus ojos se encuentran en la parte superior de la cabeza, lo que le permite ver y respirar mientras permanece en el agua. Puede respirar parcialmente sumergido, cerrando un pliegue de la garganta que evita que el agua penetre en los pulmones. Bajo el agua, las fosas nasales y los oídos se cierran, y en sus ojos una membrana transparente se mueve en sentido transversal actuando como un tercer párpado.
Una especie, el cocodrilo marino (Crocodylus porosus) que es el mayor de los cocodrilos de la actualidad (el más grande del que se tiene noticia es de 8,5 metros de longitud y 1.700 kilos de peso, y fue capturado en Queensland (Australia) en el año 1957),[2] [3] [4] vive tanto en agua dulce como en estuarios salados y se adentra con frecuencia en el mar, lo que le ha permitido colonizar muchas islas de Australia y todas las costas desde la India hasta Australia, e incluso, en muchas ocasiones llega a cruzar el Océano Índico y llega hasta África Oriental, desde Somalia hasta Madagascar y Sudáfrica . El cocodrilo marino no es el único en adentrarse en el mar, aunque sí el que lo hace con más frecuencia. Así, el cocodrilo del Nilo (Crocodylus nyloticus) ha cruzado el mar para colonizar varias islas del Océano Índico (entre ellas Madagascar); y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) ha llegado a nado hasta la mayoría de las islas del Caribe, e incluso a la punta sur de Florida.
Los cocodrilos jóvenes se alimentan de cangrejos, insectos y ranas. Los más grandes cazan peces, se alimentan de animales muertos o permanecen en espera durante horas, listos para engullir presas como mamíferos y aves acuáticas. Aferran a la presa con mandíbulas poderosas y dientes filosos, arrastrándola debajo del agua hasta ahogarla. Los cocodrilos no pueden masticar, de modo que cortan a la presa, sacudiéndola y despedazándola con sus dientes. Nuevos dientes crecen para reemplazar los que se rompen o se pierden. Su mordedura es la más poderosa de todo el Reino Animal, de unos 1.800 kilos de fuerza.[cita requerida]
Los cocodrilos llevan vidas bastante inactivas, ya que yacen inmóviles la mayor parte del día. Por la mañana los ríos se calientan lentamente y los cocodrilos a menudo buscan el calor del sol en la orilla del río. Por la noche el agua se enfría lentamente, de modo que los cocodrilos pasan estas horas dentro del río para mantenerse en calor. Abrir ampliamente sus bocas los ayuda a calentarse por las mañanas o refrescarse al mediodía: en la boca los vasos sanguíneos están cerca de la superficie de la piel, permitiendo que el calor pase rápidamente hacia o desde la sangre al ambiente.
Crocodylus acutus de Inglaterra.Los cocodrilos tienen cuerpos pesados y metabolismos generalmente lentos, aunque pueden controlar la velocidad de su digestión según la abundancia de presas y de la temperatura ambiente; así, con una temperatura óptima (40-50 ºC) pueden hacer una digestión rápida si abundan las presas o lenta si éstas escasean (estos últimos datos fueron probados científicamnete hace muy poco). Están bien adaptados a la vida acuática y solo de vez en cuando salen de ella, como el gavial del Ganges (Gavialis gangeticus). Sobre la tierra, los cocodrilos se deslizan arrastrando su estómago y empujándose con los pies. Para recorrer distancias grandes, adoptan un "paso alto", levantando el cuerpo del suelo y arrastrando la cola. Los cocodrilos, además, pueden "galopar" a velocidades de hasta 60 km/h.
Las fosas nasales de un cocodrílido y sus ojos se encuentran en la parte superior de la cabeza, lo que le permite ver y respirar mientras permanece en el agua. Puede respirar parcialmente sumergido, cerrando un pliegue de la garganta que evita que el agua penetre en los pulmones. Bajo el agua, las fosas nasales y los oídos se cierran, y en sus ojos una membrana transparente se mueve en sentido transversal actuando como un tercer párpado.
El lobo
El peso y tamaño del lobo puede variar considerablemente a lo largo del mundo, y tiende a incrementarse proporcionalmente con la latitud, como predijo la regla de Bergmann. En términos generales la altura varía entre los 60 a 90 centímetros hasta el hombro, y un peso de entre 32 a 70 kilos. Aunque raramente encontrados, especímenes de más de 77 kg han sido hallados en Alaska y Canadá;[8] el lobo salvaje más pesado, matado en Alaska en 1939, pesaba 80 kg.[9] Hay algunos casos sin confirmar de lobos cazados en el nordeste de Rusia que alcanzaban los 100 kg. Los lobos más pequeños son las subespecies de lobos árabes, las hembras de éstas pueden pesar unos 10 kg en la madurez. Las hembras en una población dada pesan alrededor de un 20% menos que los machos.[10] Los lobos pueden medir entre 1,3 a 2 metros desde el hocico hasta la punta de la cola, siendo ésta aproximadamente un cuarto de la longitud total del cuerpo.
Los lobos poseen rasgos ideales para viajes de larga distancia. Su estrecho pecho y su potente espalda y piernas facilitan una locomoción eficiente. Son capaces de cubrir varios kilómetros trotando a una velocidad de 10 km/h, pudiendo alcanzar velocidades puntas de 65 km/h en una persecución. Mientras corren a gran velocidad pueden cubrir cinco metros por salto.[11] Las patas de los lobos están diseñadas para andar con facilidad por una amplia variedad de terrenos, especialmente nieve. Tienen una pequeña membrana entre cada dedo, lo que les permite moverse por la nieve con más facilidad que a sus presas. Los lobos son digitígrados,[12] y cuentan con patas traseras más largas y un quinto dedo vestigial, solo presentes en las delanteras,[13] siendo sus garras de coloración oscura/negra y no retráctiles. Pelos erectos y garras desafiladas realzan el agarre en superficies resbaladizas, y vasos sanguíneos especiales evitan el enfriamiento de las almohadillas de las patas.[14] Unas glándulas les ayudan a moverse por grandes extensiones mientras informa a los otros acerca de su paradero.
El mayor tamaño de las patas, ojos amarillos, más largas patas, y mayores dientes hacen distinguir a los lobos adultos de otros cánidos, particularmente perros. Existe una glándula odorífica presente en la base de la cola de los lobos, la cual le confiere a cada individuo un rastro aromático único, a modo de poder identificarse entre ellos.
Los lobos se alimentan principalmente de ungulados de medio y gran tamaño, incluyendo ovejas, cabras, rebecos, cerdos, ciervos, antílopes, renos, caballos, alces, yaks y bisontes. Otras presas incluyen mamíferos marinos como las focas[23] y ballenas varadas.[24] El canibalismo entre los lobos ha sido documentado en tiempos de escasez de alimentos.[25] Los lobos solitarios dependen más de animales pequeños que pueden cazar saltando encima de ellos y sujetándolos con sus patas delanteras, aunque se han documentado casos de lobos solitarios que han cazado animales de gran tamaño sin ninguna ayuda.[26] Algunas manadas de Alaska y el oeste de Canadá han sido vistas alimentándose de salmón.[27] [28]
También cazan roedores, aves y otros animales pequeños. Un solo lobo puede comer entre 3,2 a 3,5 kilos de comida de una vez, aunque pueden llegar a comer 13 a 15 kg cuando están hambrientos.[29] El alimento anual requerido es de alrededor de 1,5 toneladas de carne.[29] Pueden sobrevivir largos períodos sin probar bocado. El caso extremo lo muestra un registro ruso que afirma que un ejemplar sobrevivió 17 días sin alimento.[30] Estudios han mostrado que dos semanas sin alimento no debilitan la actividad muscular del lobo.[29] Después de comer, los lobos ingerirán copiosas cantidades de agua para prevenir problemas urémicos.[30] El estómago de un lobo puede albergar 7,5 litros de agua.
Expresión corporal
Los lobos pueden comunicarse visualmente con una impresionante variedad de expresiones y modos, que van desde signos sutiles o ligeros movimientos, hasta expresiones más obvias como mostrar una completa sumisión rodando boca arriba.
Los lobos poseen rasgos ideales para viajes de larga distancia. Su estrecho pecho y su potente espalda y piernas facilitan una locomoción eficiente. Son capaces de cubrir varios kilómetros trotando a una velocidad de 10 km/h, pudiendo alcanzar velocidades puntas de 65 km/h en una persecución. Mientras corren a gran velocidad pueden cubrir cinco metros por salto.[11] Las patas de los lobos están diseñadas para andar con facilidad por una amplia variedad de terrenos, especialmente nieve. Tienen una pequeña membrana entre cada dedo, lo que les permite moverse por la nieve con más facilidad que a sus presas. Los lobos son digitígrados,[12] y cuentan con patas traseras más largas y un quinto dedo vestigial, solo presentes en las delanteras,[13] siendo sus garras de coloración oscura/negra y no retráctiles. Pelos erectos y garras desafiladas realzan el agarre en superficies resbaladizas, y vasos sanguíneos especiales evitan el enfriamiento de las almohadillas de las patas.[14] Unas glándulas les ayudan a moverse por grandes extensiones mientras informa a los otros acerca de su paradero.
El mayor tamaño de las patas, ojos amarillos, más largas patas, y mayores dientes hacen distinguir a los lobos adultos de otros cánidos, particularmente perros. Existe una glándula odorífica presente en la base de la cola de los lobos, la cual le confiere a cada individuo un rastro aromático único, a modo de poder identificarse entre ellos.
Los lobos se alimentan principalmente de ungulados de medio y gran tamaño, incluyendo ovejas, cabras, rebecos, cerdos, ciervos, antílopes, renos, caballos, alces, yaks y bisontes. Otras presas incluyen mamíferos marinos como las focas[23] y ballenas varadas.[24] El canibalismo entre los lobos ha sido documentado en tiempos de escasez de alimentos.[25] Los lobos solitarios dependen más de animales pequeños que pueden cazar saltando encima de ellos y sujetándolos con sus patas delanteras, aunque se han documentado casos de lobos solitarios que han cazado animales de gran tamaño sin ninguna ayuda.[26] Algunas manadas de Alaska y el oeste de Canadá han sido vistas alimentándose de salmón.[27] [28]
También cazan roedores, aves y otros animales pequeños. Un solo lobo puede comer entre 3,2 a 3,5 kilos de comida de una vez, aunque pueden llegar a comer 13 a 15 kg cuando están hambrientos.[29] El alimento anual requerido es de alrededor de 1,5 toneladas de carne.[29] Pueden sobrevivir largos períodos sin probar bocado. El caso extremo lo muestra un registro ruso que afirma que un ejemplar sobrevivió 17 días sin alimento.[30] Estudios han mostrado que dos semanas sin alimento no debilitan la actividad muscular del lobo.[29] Después de comer, los lobos ingerirán copiosas cantidades de agua para prevenir problemas urémicos.[30] El estómago de un lobo puede albergar 7,5 litros de agua.
Expresión corporal
Los lobos pueden comunicarse visualmente con una impresionante variedad de expresiones y modos, que van desde signos sutiles o ligeros movimientos, hasta expresiones más obvias como mostrar una completa sumisión rodando boca arriba.
- Agresividad: Un lobo agresivo gruñe y eriza el pelaje. Puede agacharse, preparado para atacar si fuera necesario.
- Caza: Un lobo que esté cazando está tenso, y por tanto la cola está horizontal y recta.
- Defensa: Un lobo defensivo aplana sus orejas contra la cabeza.
- Dominio: Un lobo dominante permanece rígido y alto. Las orejas están erectas y hacia delante. Esta muestra hace valer el rango del lobo al resto de la manada. Un lobo dominante puede mirar fija y penetrantemente a uno sumiso, montar en sus hombros o incluso subirse a sus patas traseras.
- Enfado: Las orejas de un lobo enfadado están erectas, así como su pelaje. Muestra los incisivos. El lobo puede asimismo arquear la espalda, atacar o gruñir.
- Felicidad: Tal como hacen los perros, un lobo puede menear la cola si está jovial. La lengua asimismo puede sobresalir.
- Miedo: Un lobo asustado trata de hacer que su cuerpo parezca pequeño y por lo tanto menos llamativo. Las orejas se aplanan contra la cabeza, y la cola puede ser introducida entre las patas, como un lobo sumiso. Puede gimotear o ladrar de temor, arqueando la espalda.
- Relajación: La cola apunta hacia abajo, y el lobo puede colarse emulando a una esfinge. Cuanto más abajo esté la cola, más relajado está.
- Sumisión (activa): Durante la sumisión activa, baja el cuerpo entero, y echa los labios y las orejas hacia atrás. En ocasiones se lame el hocico. Coloca la cola abajo, o a mitad o completamente entre las patas, y con el hocico normalmente apunta al animal más dominante. Puede tener la espalda parcialmente arqueada.
- Sumisión (pasiva): La sumisión pasiva es más intensa que la activa. El lobo rueda boca arriba exponiendo vulnerable la garganta.
- Suspicacia: Estrechan los ojos. La cola está recta, paralela al suelo.
- Tensión: Puede agacharse preparado para saltar.
订阅:
博文 (Atom)

